Volver a ti cuando la vida se siente demasiado

Hay momentos en los que la vida cambia de ritmo sin preguntarnos.

De pronto, comienzan a suceder situaciones que nos conmueven, nos frustran, nos generan ansiedad o nos hacen sentir que estamos perdiendo el control. A veces es una sola cosa. Otras veces son muchas acumulándose al mismo tiempo, hasta que el cuerpo y la mente comienzan a pedirnos una pausa.

En estos últimos días he atravesado diferentes situaciones que me han hecho sentir vulnerable. He sentido ansiedad, frustración, incertidumbre y cansancio emocional. Y aunque una parte de mí quería encontrar una solución rápidamente, otra parte necesitaba algo diferente: dejarme sentir.

He tenido que recordarme que no todo se resuelve pensando más.A veces necesitamos detenernos, escucharnos y permitir que lo que sentimos tenga un espacio dentro de nosotros.

Sentir no significa quedarse atrapado.

Muchas veces creemos que ser fuertes significa continuar como si nada estuviera pasando.Nos distraemos, trabajamos más, llenamos nuestra agenda o tratamos de convencernos de que no es para tanto. Pero ignorar una emoción no hace que desaparezca. Generalmente, hace que se quede en nuestro cuerpo por más tiempo.

Sentir no significa alimentar el dolor todos los días.Significa reconocerlo.

Significa poder decir:

  • “Esto me dolió”.

  • “Esto me está generando ansiedad”.

  • “Esto no salió como esperaba”.

  • “Hoy no tengo todas las respuestas”.

Cuando somos capaces de nombrar lo que sentimos, dejamos de luchar contra nosotros mismos. La emoción sigue allí, pero ya no tenemos que gastar energía escondiéndola o juzgándonos por sentirla.

Comprenderte antes de juzgarte.

Cuando estamos atravesando un momento difícil, solemos convertirnos en nuestros críticos más fuertes. Nos preguntamos por qué todavía nos sentimos así, por qué no podemos avanzar más rápido o por qué algo nos está afectando tanto.

Pero cada emoción tiene una historia. A veces la frustración viene de sentir que no tenemos control.

La ansiedad puede aparecer cuando estamos tratando de anticiparnos a todo lo que podría salir mal. La tristeza puede estar mostrando que algo fue importante para nosotros.

Antes de criticarte, intenta preguntarte:

  • ¿Qué necesita esta parte de mí?

  • ¿Qué está intentando decirme esta emoción?

  • ¿Qué puedo hacer hoy para sentirme un poco más segura, acompañada o en calma?

No siempre necesitamos corregirnos. A veces solo necesitamos comprendernos.

Volver al cuerpo y al presente.

Cuando la mente está llena de pensamientos, regresar al cuerpo puede ayudarnos a volver al momento presente.

Puedes hacerlo de maneras muy sencillas.

Respira lentamente y presta atención al aire entrando y saliendo de tu cuerpo.

Coloca una mano sobre tu pecho y otra sobre tu abdomen.

Camina sin el teléfono durante algunos minutos.

Escribe todo lo que estás sintiendo, aunque no esté organizado.

Toma una ducha.

Prepara una bebida caliente.

Sal a recibir un poco de luz natural.

No se trata de eliminar inmediatamente lo que sientes. Se trata de recordarle a tu sistema nervioso que, en este momento, estás aquí.

Estás respirando.

Estás contigo.

Conectar con algo más grande.

En los momentos de incertidumbre también he sentido la necesidad de conectarme con mi parte espiritual.

Para cada persona, esta conexión puede verse diferente. Puede ser Dios, el universo, la naturaleza, la oración, la meditación, la fe o simplemente la sensación de que existe algo más grande que nuestras preocupaciones del día. Conectar con lo espiritual no significa negar la realidad. Significa recordar que nuestra vida es más amplia que el problema que estamos atravesando.

Podemos sentir dolor y seguir teniendo fe. Podemos sentir miedo y continuar confiando. Podemos no saber qué va a pasar y aun así elegir caminar un día a la vez.

A veces, conectar con la esencia de la vida es volver a las cosas más simples: una conversación sincera, el amor de alguien cercano, la naturaleza, una comida compartida, una canción, una oración o un momento de silencio.

Preguntarte qué puedes sacar de este momento

No creo que tengamos que romantizar los momentos difíciles ni obligarnos a encontrar inmediatamente una enseñanza. Hay situaciones que simplemente duelen.

Sin embargo, después de permitirnos sentir, podemos comenzar a preguntarnos con suavidad:

  • ¿Qué me está enseñando este momento sobre mí?

  • ¿Qué límites necesito establecer?

  • ¿Qué debo soltar?

  • ¿Qué parte de mi vida necesita más atención?

  • ¿Qué cosas ya no quiero seguir cargando?

  • ¿Qué me gustaría hacer diferente a partir de ahora?

A veces el aprendizaje no es una respuesta enorme.

Tal vez el aprendizaje es que necesitas descansar más.

  • Pedir ayuda.

  • Decir que no.

  • Dejar de querer controlarlo todo.

  • Hablarte con más amor.

  • Confiar en tu intuición.

Volver a una práctica espiritual que habías abandonado.

Seguir sin cargarlo todos los días.

Seguir adelante no significa olvidar lo ocurrido. Significa aprender a llevarlo de una forma que no ocupe todos los espacios de nuestra vida. Puedes reconocer que algo te afectó y también permitirte disfrutar. Puedes estar procesando una pérdida y aun así reírte. Puedes sentir incertidumbre y continuar creando planes. Puedes tener un día difícil sin convertirlo en una vida difícil.

Algunas cosas que pueden ayudarte a soltar poco a poco son escribir, hablar con alguien en quien confíes, ir a terapia, mover el cuerpo, descansar, orar, meditar, llorar cuando lo necesites y poner límites a las conversaciones o situaciones que constantemente vuelven a activarte.

También es importante recordar que sanar no es una línea recta.

Habrá días en los que sentirás mucha claridad y otros en los que la emoción volverá a aparecer. Eso no significa que regresaste al comienzo. Significa que eres humana y que estás procesando.

Hoy no tienes que resolver tu vida completa

Tal vez hoy solo necesitas atravesar este día.

  • Respirar.

  • Comer algo que te haga bien.

  • Salir de la cama.

  • Llamar a alguien.

  • Escribir lo que sientes.

  • Pedir ayuda. ( Esta bien pedir ayuda)

  • Descansar sin sentir culpa.

No siempre tenemos que encontrar la versión más fuerte de nosotros mismos. A veces, la verdadera fortaleza está en ser vulnerables, reconocer que algo nos duele y decidir acompañarnos con amor mientras pasa. La vida seguirá moviéndose. Tú también seguirás moviéndote, aunque algunos días sea lentamente.

Y quizás este momento no vino a destruirte ni a definirte. Quizás está ayudándote a recordar quién eres, qué necesitas y cómo quieres continuar viviendo.

Volver a ti también es avanzar.

Quise compartirles un poquito de lo que he hablado en terapia y me ha funcionado para sacudirme de mi estado mental.

Les dejo esta carpeta con todo lo que me ayuda en esos días y siempre que puedo.

Los quiere,

Plenah.

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